domingo, 25 de octubre de 2009

Crecimientos escalados

La sucesión de acontecimientos fue tan rápida que ningún tipo de preparación hubiera sido suficiente para observarlo con detenimiento. Lo único con lo que contaban de la transformación de su anatomía en humana y su posterior encogimiento era las grabaciones de video, las condiciones de la habitación así como las pruebas de rayos X que se estaban realizando en el momento y que no se detuvieron.

Era increíble, pero aún así, cierto. Incluso el agente Bujold, devorador de ciencia ficción en cualquier forma de expresión, no daba crédito a lo que había pasado. No era la primera vez que presenciaba algo parecido, se había topado con numerosos casos de monstruos que se volvían gigantes o bichos que se hacían diminutos, ya fuera impreso en papel o proyectado en la pantalla de un cine. Sin embargo siempre acababa decepcionado con la falta de imaginación para resolver problemas derivados de esas transformaciones.

Unas veces era la falta de argumentos que justificaran como criaturas gigantescas eran capaces de soportar su propio peso, y otras veces había inconsistencia con la aparición o desaparición súbita de materia corporal. Esto era algo que le molestaba cuando una historia de ciencia ficción prometía, pero acababa mal desarrollada, un problema que le había acompañado desde que era pequeño:

¿Cómo es posible que una seta contenga tanta masa? o ¿qué pasa con ella cuando vuelvo a ser pequeño? eran algunas de las preguntas que hacía a sus padres mientras jugaba a la consola.

Bujold era un aficionado de los videojuegos de Mario, bueno, en realidad lo seguía siendo. Sin embargo, esas preguntas le rondaban la cabeza siempre que se ponía a jugar.

Lo que para sus padres parecía una chiquillada, era una de las primeras muestras de la gran inteligencia que poseía su hijo.

Él era consciente de que si se modificaba un cuerpo multiplicándolo por un factor X, su superficie se multiplica por un factor X al cuadrado y su volumen, por un factor X al cubo, al menos, eso es lo que había observado tras horas y horas de jugar con sus bloques de LEGO. El también comprendía que la fuerza es proporcional a la sección de los músculos (relacionado por un factor X al cuadrado al cambiar de tamaño), pero sin embargo, el peso dependía del volumen (no conocía todavía los conceptos de densidad, pero si que sabía que sus compañeros de clase más grandes pesaban más). Esto se traducía en que a partir de cierto punto, Mario no debería poder levantar su propio peso.

Otra cosa que le llamaba la atención era como un objeto relativamente pequeño como una seta (aunque aparentemente fuera más grande que la cabeza del personaje), fuera de dar lugar a tanta materia, para posteriormente desaparecer sin dejar rastro. Todavía le quedaban cosas por entender, pero estaba claro que poseía una mente prodigiosa, algo que se hizo evidente más adelante y que explica su rápido paso por la escuela y posteriormente la Universidad.

Sin embargo ahí estaba, incapaz de poner pegas a lo que había ocurrido. En la misma situación se encontraban el resto de científicos. También habían aparecido unos altos cargos del ejército. Al parecer, ya habían intentado en numerosas ocasiones crear mediante Alteración durante la Gestación del ADN (AGADN) hombres de diferente tamaño para estudiar su eficacia en combate, aunque con poco éxito. Para cada método que proponían, surgía alguna desventaja, pero trabajando a partir de los datos obtenidos podría haber una pequeña posibilidad de éxito.

De una forma u otra, algunos consiguieron lo que estaban buscando mientras otros muchos se mostraban decepcionados; esperaban bastante más de ese misterioso ser que apareció una mañana sentado en un banco y que ahora yacía en el suelo de un laboratorio rodeado de su propia materia de desecho.

lunes, 19 de octubre de 2009

Fricción reducida

Los análisis y pruebas siguieron prolongándose, pero el interés sobre el sujeto por parte de algunos científicos iba disminuyendo.

Esto fue hasta que se produjo la primera fricción. Fue durante unas pruebas de Rayos X. Ni los presentes durante la fricción pueden explicarse como pasó, pero lo que si que habían apreciado era el gran cambio que se había producido en la anatomía de ser; ahora poseía boca, nariz, orejas y demás rasgos características de un ser humano. Sin embargo, lo que mas llamó la atención fueron sus cambios a nivel interno: ahora poseía órganos y tejidos diferenciados. Lo que antes era una masa constante y uniforme dio lugar a un esqueleto, musculatura, aparato digestivo, aparato circulatorio,... que se asemejaban mucho a los de una persona. Todo esto fue acompañado de un descenso de la temperatura en el ambiente.

Algo que no cambió de forma significativa fue su sistema “nervioso”, que aunque ahora ocupaba el espacio en el que se encuentra el cerebro en un homo sapiens, seguía siendo una cavidad hueca con dos masas que en ese instante orbitaban una alrededor de la otra, pero no parecía que fuera a durar mucho tiempo.

Ese día, los agentes Simmons y Bujold encontraron bastante difícil dar crédito a los impulsos que percibían a través de sus ojos. Después de 6 largos días de completa inactividad por parte del sujeto, ver que en unos instantes se producía ese gran cambio, era algo que costaba creer. Sin embargo, ahí estaba, delante de sus ojos, con apariencia de ser humano, pero con la inactividad de siempre.

El ritmo de pruebas se incrementó hasta alcanzar los niveles de los primeros días, pero aun así fue imposible predecir el siguiente cambio. Lo que comenzó con un ligero aumentó en la velocidad de rotación de las dos masas en fricción se tradujo exteriormente en una reducción del tamaño del ser de forma constante. Se comenzó un control minucioso sobre el encogimiento descontrolado tan pronto como se pudo, para así poder entender como se produjo esa reducción.

Lo único que podían apreciar los dos agentes a través del cristal blindado era como el espécimen “sudaba” partículas sólidas que precipitaban en el suelo a medida que iba haciéndose más pequeño. Por lo visto el ser se estaba deshaciendo de partículas para así poder optimizar su volumen mientras iba disminuyendo de tamaño. El análisis de los diferentes resultados debía producirse mientras el ser se reducía lentamente ya que se desconocía hasta cuando iba a estar encogiendo y cual iba a ser el resultado.

La impresión general que se obtenía al observar los resultados era de que todo disminuía de forma proporcional. Bueno, casi todo. Había algo que no seguía las leyes de proporcionalidad mientras el resto del cuerpo iba encogiéndose. Se trataba de la cavidad que contenía las dos masas móviles que tanto habían dado que hablar. Aunque cambiaba de forma para adaptarse al resto de elementos que se reducía, mantenía su volumen constante. A medida que la cabeza iba encogiéndose, la cavidad iba extendiéndose por el cuello y el tronco superior. Este mantenimiento del tamaña del hueco debía de ser compensado con algo, ya que se encontraba ocupando zonas que no lo correspondían. Empezó con la reducción muy pronunciada de los músculos del cuello seguido por la posterior desaparición de los mismos, quedando desprovista la cabeza de cualquier tipo de movimiento.

La reducción siguió una vez sobrepasada la marca de la mitad de su tamaño original. La materia de deshecho seguía acumulándose alrededor del ser y ya empezaban a ocupar un volumen considerable. Sin embargo ya empezaban a surgir problemas ventilatorios del aparato respiratorio. Fue cuestión de minutos que el ser se desmayara y se hundiera entre la materia que había desechado.

lunes, 12 de octubre de 2009

Ciencia fricción

Encuentro

Estaba ahí, sentado en el suelo. Ninguna sorpresa, ya que 23 llamadas habían informado a los servicios de emergencia de que “algo” de aspecto sospechoso estaba sentado en el suelo. Si los conocimientos de uno de los agentes que había adquirido sobre ciencia ficción pudieran aplicarse a la vida real, definitivamente eso que estaba ahí debía de ser un ser extraterrestre.

No tenía un aspecto muy amenazante, pero es bastante comprensible el miedo expresado por la gente que dio el aviso. Al fin y al cabo se trataba de algo poco habitual y que se salía de la norma, algo que ya había sentido en sus propias carnes la agente Simmons, que había sido “agraciada” con 2 extremidades superiores en su 2ª semana de gestación. No es que se sintiera especialmente identificada, pero entendía la situación.

A pesar de la aparente inactividad de ese “ser”, la movilización del ejército y demás organismos de seguridad fue bastante más aparatosa de lo que se había visto hasta la fecha en el país. Simmons volvió a dejar claro una vez más su obsesión conspiratoria:

- Justo cuando falta un mes para las elecciones generales

Fricción

La agente Simmons y su compañero Bujold seguían con sus conclusiones precipitadas. Bujold, al contrario que su compañero, no era muy consciente de la situación que le rodeaba. Inmerso en numerosas novelas, comics, películas, videojuegos y series de ciencia ficción, estaba comenzando a encontrar dificultades en distinguir la realidad de la ciencia ficción. Habían pasado 3 días y las teorías que habían estado discutiendo los dos compañeros se redujeron a 2: extraterrestre de intenciones desconocidas, o creación humana con fines conspiratorios.

Esas 72 horas estuvieron plagadas de pruebas y teorías de grandes científicos y pensadores de la época. La primera conclusión, a pesar de obvia, era bastante necesaria: no se trataba de un ser humano. En realidad no podía ser tampoco ningún tipo de animal que hubiera habitado la tierra, pero los biólogos no querían sacar conclusiones precipitadas. Los análisis proseguían con lo que parecía, según Bujold, un “Recopilatorio de ciencia ficción”.

La masa era uniforme prácticamente en todo el cuerpo del ser, con pequeñas variaciones en los órganos que se supuso que emplearía para ver u oír. No había partes diferenciadas que indicaran si podría llegar a realizar algún tipo de movimiento o reacción ante un estímulo.

Pese a esto, la parte del cuerpo que más había fascinado a los científicos era una cavidad hueca que tenía en su cabeza. La conclusión generalizada apuntaba a un sistema nervioso central, que a diferencia del que presentaban otras especies conocidas, se encontraba centralizado ocupando el 80% del volumen de su cabeza.

Dentro de la cavidad observaron dos masas de reducido tamaño, que se encontraban en una posición diferente cada vez. Se intentó predecir el movimiento de esas dos masas monitorizando ese misterioso hueco, pero su trayectoria era muy sensible a las interacciones. Además de que interaccionaban entre ellas y con las paredes de la cavidad de forma imprevisible, había quedado demostrado que también estaba influido por los objetos y personas que se encontraban en la habitación en el momento de hacer la prueba.

Sin embargo, algo que no había ocurrido es que esas dos masas entraran en contacto, que realizaran un choque, pero sin embargo todo apuntaba a que eso era posible, pero no se había producido aun. Los resultados que originarían el contacto, la fricción entre las dos masas, eran algo más que desconocidos por los científicos, eran temidos.

Sólo era cuestión de tiempo, había que esperar, la fricción podría ocurrir en cualquier momento...