lunes, 12 de octubre de 2009

Ciencia fricción

Encuentro

Estaba ahí, sentado en el suelo. Ninguna sorpresa, ya que 23 llamadas habían informado a los servicios de emergencia de que “algo” de aspecto sospechoso estaba sentado en el suelo. Si los conocimientos de uno de los agentes que había adquirido sobre ciencia ficción pudieran aplicarse a la vida real, definitivamente eso que estaba ahí debía de ser un ser extraterrestre.

No tenía un aspecto muy amenazante, pero es bastante comprensible el miedo expresado por la gente que dio el aviso. Al fin y al cabo se trataba de algo poco habitual y que se salía de la norma, algo que ya había sentido en sus propias carnes la agente Simmons, que había sido “agraciada” con 2 extremidades superiores en su 2ª semana de gestación. No es que se sintiera especialmente identificada, pero entendía la situación.

A pesar de la aparente inactividad de ese “ser”, la movilización del ejército y demás organismos de seguridad fue bastante más aparatosa de lo que se había visto hasta la fecha en el país. Simmons volvió a dejar claro una vez más su obsesión conspiratoria:

- Justo cuando falta un mes para las elecciones generales

Fricción

La agente Simmons y su compañero Bujold seguían con sus conclusiones precipitadas. Bujold, al contrario que su compañero, no era muy consciente de la situación que le rodeaba. Inmerso en numerosas novelas, comics, películas, videojuegos y series de ciencia ficción, estaba comenzando a encontrar dificultades en distinguir la realidad de la ciencia ficción. Habían pasado 3 días y las teorías que habían estado discutiendo los dos compañeros se redujeron a 2: extraterrestre de intenciones desconocidas, o creación humana con fines conspiratorios.

Esas 72 horas estuvieron plagadas de pruebas y teorías de grandes científicos y pensadores de la época. La primera conclusión, a pesar de obvia, era bastante necesaria: no se trataba de un ser humano. En realidad no podía ser tampoco ningún tipo de animal que hubiera habitado la tierra, pero los biólogos no querían sacar conclusiones precipitadas. Los análisis proseguían con lo que parecía, según Bujold, un “Recopilatorio de ciencia ficción”.

La masa era uniforme prácticamente en todo el cuerpo del ser, con pequeñas variaciones en los órganos que se supuso que emplearía para ver u oír. No había partes diferenciadas que indicaran si podría llegar a realizar algún tipo de movimiento o reacción ante un estímulo.

Pese a esto, la parte del cuerpo que más había fascinado a los científicos era una cavidad hueca que tenía en su cabeza. La conclusión generalizada apuntaba a un sistema nervioso central, que a diferencia del que presentaban otras especies conocidas, se encontraba centralizado ocupando el 80% del volumen de su cabeza.

Dentro de la cavidad observaron dos masas de reducido tamaño, que se encontraban en una posición diferente cada vez. Se intentó predecir el movimiento de esas dos masas monitorizando ese misterioso hueco, pero su trayectoria era muy sensible a las interacciones. Además de que interaccionaban entre ellas y con las paredes de la cavidad de forma imprevisible, había quedado demostrado que también estaba influido por los objetos y personas que se encontraban en la habitación en el momento de hacer la prueba.

Sin embargo, algo que no había ocurrido es que esas dos masas entraran en contacto, que realizaran un choque, pero sin embargo todo apuntaba a que eso era posible, pero no se había producido aun. Los resultados que originarían el contacto, la fricción entre las dos masas, eran algo más que desconocidos por los científicos, eran temidos.

Sólo era cuestión de tiempo, había que esperar, la fricción podría ocurrir en cualquier momento...

No hay comentarios: