La sucesión de acontecimientos fue tan rápida que ningún tipo de preparación hubiera sido suficiente para observarlo con detenimiento. Lo único con lo que contaban de la transformación de su anatomía en humana y su posterior encogimiento era las grabaciones de video, las condiciones de la habitación así como las pruebas de rayos X que se estaban realizando en el momento y que no se detuvieron.
Era increíble, pero aún así, cierto. Incluso el agente Bujold, devorador de ciencia ficción en cualquier forma de expresión, no daba crédito a lo que había pasado. No era la primera vez que presenciaba algo parecido, se había topado con numerosos casos de monstruos que se volvían gigantes o bichos que se hacían diminutos, ya fuera impreso en papel o proyectado en la pantalla de un cine. Sin embargo siempre acababa decepcionado con la falta de imaginación para resolver problemas derivados de esas transformaciones.
Unas veces era la falta de argumentos que justificaran como criaturas gigantescas eran capaces de soportar su propio peso, y otras veces había inconsistencia con la aparición o desaparición súbita de materia corporal. Esto era algo que le molestaba cuando una historia de ciencia ficción prometía, pero acababa mal desarrollada, un problema que le había acompañado desde que era pequeño:
¿Cómo es posible que una seta contenga tanta masa? o ¿qué pasa con ella cuando vuelvo a ser pequeño? eran algunas de las preguntas que hacía a sus padres mientras jugaba a la consola.
Bujold era un aficionado de los videojuegos de Mario, bueno, en realidad lo seguía siendo. Sin embargo, esas preguntas le rondaban la cabeza siempre que se ponía a jugar.
Lo que para sus padres parecía una chiquillada, era una de las primeras muestras de la gran inteligencia que poseía su hijo.
Él era consciente de que si se modificaba un cuerpo multiplicándolo por un factor X, su superficie se multiplica por un factor X al cuadrado y su volumen, por un factor X al cubo, al menos, eso es lo que había observado tras horas y horas de jugar con sus bloques de LEGO. El también comprendía que la fuerza es proporcional a la sección de los músculos (relacionado por un factor X al cuadrado al cambiar de tamaño), pero sin embargo, el peso dependía del volumen (no conocía todavía los conceptos de densidad, pero si que sabía que sus compañeros de clase más grandes pesaban más). Esto se traducía en que a partir de cierto punto, Mario no debería poder levantar su propio peso.
Otra cosa que le llamaba la atención era como un objeto relativamente pequeño como una seta (aunque aparentemente fuera más grande que la cabeza del personaje), fuera de dar lugar a tanta materia, para posteriormente desaparecer sin dejar rastro. Todavía le quedaban cosas por entender, pero estaba claro que poseía una mente prodigiosa, algo que se hizo evidente más adelante y que explica su rápido paso por la escuela y posteriormente la Universidad.
Sin embargo ahí estaba, incapaz de poner pegas a lo que había ocurrido. En la misma situación se encontraban el resto de científicos. También habían aparecido unos altos cargos del ejército. Al parecer, ya habían intentado en numerosas ocasiones crear mediante Alteración durante la Gestación del ADN (AGADN) hombres de diferente tamaño para estudiar su eficacia en combate, aunque con poco éxito. Para cada método que proponían, surgía alguna desventaja, pero trabajando a partir de los datos obtenidos podría haber una pequeña posibilidad de éxito.
De una forma u otra, algunos consiguieron lo que estaban buscando mientras otros muchos se mostraban decepcionados; esperaban bastante más de ese misterioso ser que apareció una mañana sentado en un banco y que ahora yacía en el suelo de un laboratorio rodeado de su propia materia de desecho.
Era increíble, pero aún así, cierto. Incluso el agente Bujold, devorador de ciencia ficción en cualquier forma de expresión, no daba crédito a lo que había pasado. No era la primera vez que presenciaba algo parecido, se había topado con numerosos casos de monstruos que se volvían gigantes o bichos que se hacían diminutos, ya fuera impreso en papel o proyectado en la pantalla de un cine. Sin embargo siempre acababa decepcionado con la falta de imaginación para resolver problemas derivados de esas transformaciones.
Unas veces era la falta de argumentos que justificaran como criaturas gigantescas eran capaces de soportar su propio peso, y otras veces había inconsistencia con la aparición o desaparición súbita de materia corporal. Esto era algo que le molestaba cuando una historia de ciencia ficción prometía, pero acababa mal desarrollada, un problema que le había acompañado desde que era pequeño:
¿Cómo es posible que una seta contenga tanta masa? o ¿qué pasa con ella cuando vuelvo a ser pequeño? eran algunas de las preguntas que hacía a sus padres mientras jugaba a la consola.
Bujold era un aficionado de los videojuegos de Mario, bueno, en realidad lo seguía siendo. Sin embargo, esas preguntas le rondaban la cabeza siempre que se ponía a jugar.
Lo que para sus padres parecía una chiquillada, era una de las primeras muestras de la gran inteligencia que poseía su hijo.
Él era consciente de que si se modificaba un cuerpo multiplicándolo por un factor X, su superficie se multiplica por un factor X al cuadrado y su volumen, por un factor X al cubo, al menos, eso es lo que había observado tras horas y horas de jugar con sus bloques de LEGO. El también comprendía que la fuerza es proporcional a la sección de los músculos (relacionado por un factor X al cuadrado al cambiar de tamaño), pero sin embargo, el peso dependía del volumen (no conocía todavía los conceptos de densidad, pero si que sabía que sus compañeros de clase más grandes pesaban más). Esto se traducía en que a partir de cierto punto, Mario no debería poder levantar su propio peso.Otra cosa que le llamaba la atención era como un objeto relativamente pequeño como una seta (aunque aparentemente fuera más grande que la cabeza del personaje), fuera de dar lugar a tanta materia, para posteriormente desaparecer sin dejar rastro. Todavía le quedaban cosas por entender, pero estaba claro que poseía una mente prodigiosa, algo que se hizo evidente más adelante y que explica su rápido paso por la escuela y posteriormente la Universidad.
Sin embargo ahí estaba, incapaz de poner pegas a lo que había ocurrido. En la misma situación se encontraban el resto de científicos. También habían aparecido unos altos cargos del ejército. Al parecer, ya habían intentado en numerosas ocasiones crear mediante Alteración durante la Gestación del ADN (AGADN) hombres de diferente tamaño para estudiar su eficacia en combate, aunque con poco éxito. Para cada método que proponían, surgía alguna desventaja, pero trabajando a partir de los datos obtenidos podría haber una pequeña posibilidad de éxito.
De una forma u otra, algunos consiguieron lo que estaban buscando mientras otros muchos se mostraban decepcionados; esperaban bastante más de ese misterioso ser que apareció una mañana sentado en un banco y que ahora yacía en el suelo de un laboratorio rodeado de su propia materia de desecho.

1 comentario:
Mira que para mí super mario siempre tuvo algo más de credibilidad... probablemente porque me quedé en el de la gameboy color, donde a lo más que alcanzaba era a duplicar su tamaño (no como en la foto que tienes ahí, vaya) y bueno, alguna vez sí que nos hemos conido un plato del tamaño de nuestra cabeza, aunque no en ese tiempo récord...
De lo de qué pasa con la materia de la seta cuando se hace pequeñito no tengo nada que decir, la verdad.
Y dicho sea de paso, me encanta el enfoque que le estás dando al blog.
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